Continuamos con los orígenes del cine zombi. Al éxito de La legión de los hombres sin alma le sucedieron unas cuantas producciones de idéntica temática  pero de pobre factura que nada hicieron por el subgénero. En 1942 Val Lewton produjo La mujer pantera, una humilde cinta de terror de la RKO que puso en el mapa las habilidades narrativas de Jacques Tourneur. Ambos colaborarían en varios títulos más, siendo el más memorable Yo anduve con un zombie. La cinta se ha convertido con los años en todo un clásico, en gran parte por la atmósfera espectral que despide y por la genial planificación de Tourneur; además de unos actores secundarios inolvidables.

En un principio el proyecto comenzó como una adaptación terrorífica de Jane Eyre que finalmente acabó mutando en un artefacto con personalidad propia. El argumento nos sitúa en una isla caribeña a la que acude la enfermera Betsy Conell (Frances Dee) para cuidar a la mujer de un comerciante local. Los hechos acontecidos a partir de la llegada de la enfermera nos introducirán (muy superficialmente) en los rudimentos del vudú y los zombis. Dos secuencias brutales: el primer encuentro de la enfermera con un particular habitante de la isla y la actuación de un endemoniado Sir Lancelot cantando un calypso aterrador. De obligado visionado para amantes del género zombi, aunque la película todavía se desarrolle en latitudes caribeñas.

En el tercera parte repasaremos El carnaval de las almas, que no es estrictamente una película de zombis pero que ejerció una grandísima influencia en George A. Romero, creador del muerto viviente moderno.