El cine español cuenta con grandes detractores, muchas veces con razón (qué decir del último estreno, El diario de Carlota...), pero hay veces que por este prejuicio nos perdemos películas que nos pueden gustar mucho. De eso va el post de hoy, de romper una lanza en favor de algunas películas españolas que no merecen estar en el mismo saco que las demás.
· Smoking Room: el fumar se va a acabar. La sucursal española de una empresa americana es obligada a poner en vigencia la prohibición de fumar dentro de sus oficinas. A partir de ahora, quienes quieran fumar en horario laboral deberán hacerlo en la calle. Ramírez, uno de los empleados, decide empezar a reunir firmas contra lo que considera injusto. Lo que pretende Ramírez es que se utilice un despacho desocupado como sala de fumadores o "Smoking Room", que dicen los americanos. Aparentemente todos están de acuerdo y le van a apoyar pero a la hora de la verdad los compañeros pondrán toda serie de excusas para evitar formar parte de esta lista.

· Celda 211: el día en que comienza a trabajar en su nuevo destino como funcionario de prisiones, Juan se ve atrapado en un motín carcelario. Haciéndose pasar por un preso más, luchará para salvar su vida e intentar dar fin a la revuelta, liderada por el temido Malamadre. Tendrá que jugársela a base de astucia, mentiras y riesgo, sin saber todavía qué paradójica encerrona le ha preparado el destino.

· Los lunes al sol: una ciudad al norte, costera. Una ciudad en la que nadie mira al mar, porque el mar es aquí rutina semanal, trabajo diario. Un grupo de hombres que viven en ella, que cada día recorren sus calles en cuesta, que hacen de sus bares trinchera, de sus barras soporte de esperanzas y silencios. Esta es su historia, una historia de presencias y ausencias, de fragilidad y blindajes, de tiernas y calladas esperanzas.

· En construcción: en un emblemático barrio popular de Barcelona, amezanado por un plan de reforma, se emprende la construcción de un bloque de viviendas. Un hecho común que nos permite conocer a través de este documental la intimidad de una construcción y del barrio en el que se lleva a cabo. Frente a la cámara se van sucediendo escenas de la vida cotidiana de un barrio, de sus gentes... y de las anécdotas que genera la construcción de la obra. En este proceso se advierte que la mutación del paisaje urbano implica también una mutación en el paisaje humano y que en este movimiento se pueden reconocer ciertos ecos del mundo.
· Mi vida sin mí: Ann tiene 23 años, dos hijas, un marido que pasa más tiempo en paro que trabajando, una madre que odia al mundo, un padre que lleva 10 años en la cárcel, un trabajo como limpiadora nocturna en una universidad a la que nunca podrá asistir durante el día... Vive en una caravana en el jardín de su madre, a las afueras de Vancouver. Esta existencia gris cambia completamente tras un reconocimiento médico. Desde ese día, paradójicamente, Ann descubre el placer de vivir, guiada por un impulso vital: completar una lista de "cosas por hacer antes de morir".

Por supuesto, cada uno tendrá su opinión y nos encantaría saber qué películas españolas os parece que merecen la pena a vosotros.
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