El viernes pasado cumplió años, porque no todo van a ser noticias de muertes, uno de los personajes más respetados de la industria del cine: Tom Hanks. Además de actor, es director, guionista y productor, se ha llevado dos Oscars y ha estado nominado otras tres veces y su encanto le ha convertido en una de las estrellas más queridas por el público.
Su primera toma de contacto con la interpretación fue en el instituto, siguiendo con sus actuaciones teatrales cuando entró en la universidad. Poco a poco lo de ser actor dejó de ser una afición para convertirse en vocación, por lo que decidió abandonar los estudios para dedicarse a actuar de manera profesional.

Debutó en el cine en 1981 con Sabe que estás sola, una película de terror de serie B tirando a bastante mala, pero gracias a su participación aquí le ofrecieron poco después un papel protagonista en la serie Bosom Buddies, en la que dos jóvenes publicistas se ven obligados a vivir travestidos porque el piso que quieren es sólo para chicas.
Su primer trabajo cinematográfico destacado fue la comedia Un, dos, tres... splash, protagonizada por él y Daryl Hannah convertida en sirena. A partir de aquí participó en una serie de películas menores que hicieron que se fuese ganando al público con su naturalidad y sentido del humor. Entonces, en 1988, llegó Big, en la que ofreció una divertida interpretación de un niño enncerrado en el cuerpo de un adulto, que le valió su primera nominación al Oscar en la categoría de Mejor Actor.
En 1993 protagonizó junto a Meg Ryan Algo para recordar, otro gran éxito. Aunque estaba ya consagrado como actor cómico, ese mismo año protagonizó el drama Philadelphia junto a Denzel Washington. En esta película interpreta a un joven y prometedor abogado, Andrew Beckett, quien es despedido del prestigioso bufete en el que trabaja al conocerse que ha contraído sida. Decide entonces demandar por despido improcedente pero en un principio ningún abogado quiere defenderle. Este papel le valió su primer Oscar como Mejor Actor, y tan sólo un año después conseguiría el segundo por su papel en la exitosa Forrest Gump, convirtiéndose en el primer actor en más de 50 años que conseguía dos estatuillas consecutivas.
En 1995 protagonizó Apolo 13, en la que tres astronautas suspendidos a 205.000 millas de la tierra en una destartalada nave se ven inmersos en una batalla desesperada por sobrevivir, mientras que en el centro de control todos intentarán traerles de vuelta a casa, luchando incluso en contra del tiempo. Tres años más tarde protagonizó Salvar al soldado Ryan, película bélica ambientada en el desembarco de Normandía durante la II Guerra Mundial, dirigida por Steven Spielberg y que le valió otra nominación a Mejor Actor en los Oscar.
En 1999 protagonizó La milla verde en la que interpreta a un carcelero a cargo de la Milla Verde, un pasillo que separa las celdas de los reclusos condenados a muerte. Aquí está John Coffey, esperando su ejecución, un enorme negro acusado de asesinar brutalmente a dos hermanas de nueve años. Tras una personalidad ingenua, Coffey esconde un don sobrenatural prodigioso, es capaz de llevar un sentido de espíritu y humanidad a sus carceleros y compañeros de celda, y aprende que los milagros ocurren incluso en los lugares más insospechados.
Un año más tarde protagonizó Náufrago, consiguiendo su última nominación a los Oscar. Dos años más tarde protagonizó Camino a la perdición, de Sam Mendes y protagonizada junto a Paul Newman, Jude Law y Daniel Craig, entre otros. Su últimos papeles han sido los de el Profesor Langdon en El Código Da Vinci y Ángeles y demonios y la voz de Woody en Toy Story 3 (ha sido su voz en las dos entregas anteriores también).
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