El 3 de julio de 1985 llegaba a los cines la primera parte de la que sería la trilogía de Regreso al futuro, una de las más populares de la historia del cine.

La película cuenta las aventuras de Marty McFly, un joven que vive con sus padres al lado de Emmett Brown, Doc, un científico loco cuyo último invento es una máquina del tiempo usando un Delorean DMC-12, que funciona gracias al condensador de fluzo. Marty entonces inicia un viaje por el pasado, en el que entre otras cosas se encuentra con sus padres, con el objetivo de regresar a 1985 para intentar salvar a Doc quien había sido tiroteado justo cuando iba a probar la máquina del tiempo. Recaudó más de 200 millones de dólares, siendo la más taquillera de 1985, resultando muy rentable ya que había costado tan sólo 19 millones en realizar. Robert Zemeckis, director de la película, se encargó  también del guión con la ayuda de Bob Gale.

La película fue tan bien que la Universal la convirtió en franquicia sacando dos películas más, explotando así el filón lo más que pudieron. En 1989 Michael J. Fox volvió a montarse en el Delorean para viajar al futuro y resolver los problemas que tienen los hijos que ha tenido con su novia Jennifer. La pareja y Doc llega a 2015, encontrando una ciudad futurista en la que los monopatines vuelan y sus versiones del futuro no son tan felices como habrían podido pensar. El filme termina dando paso a la tercera entrega de la saga, con Marty McFly saliendo al rescate de Doc que ha sido enviado a 1855.

La tercera entrega llegó en 1990 y era un intento de fusionar la ciencia-ficción+comedia que había marcado las dos anteriores películas con el western: Marty McFly vestido de vaquero haciéndose llamar Clint Eastwood y enfrentándose a indios y otros rudos vaqueros. No funcionó demasiado bien y los productores decidieron no hacer ninguna entrega más, pero desde entonces las tres películas las hemos podido ver incontables veces por la tele, haciendo que la trilogía esté presente en nuestra memoria 25 años después.