BioShock es un videojuego de disparo que transcurre en una ucronía del año 1960 y pone al jugador en el papel de Jack, superviviente de un accidente de avión, que explora la ciudad de Rapture, fundada como una sociedad ideal para un selecto grupo de científicos, artistas e industriales, mientras lucha contra seres humanos mutados con poderes especiales y contra robots diseñados para atacar ciertos objetivos automáticamente. El juego incorpora además elementos de juegos de rol, por lo que es descrito por sus desarrolladores como una secuela espiritual del juego System Shock 2.
Hubo una segunda entrega del videojuego, BioShock 2, en la que, transcurridos diez años desde la primera entrega, el eco de los pecados del pasado retumba en los pasillos de Rapture. A lo largo de la costa atlántica un ser extraño ha ido secuestrando niñas pequeñas para llevárselas a la ciudad submarina. En esta entrega los jugadores toman el papel del personaje más icónico de Rapture, Big Daddy, para sobrevivir y explorar la bella pero hundida y decadente ciudad, persiguiendo un enemigo misterioso.

Después del lanzamiento del videojuego surgieron rumores que sugerían que se haría una adaptación cinematográfica del juego, usando la tecnología croma, parecida a la de 300, para recrear los entornos de Rapture. En 2008 la Universal anunció un acuerdo para grabar la película, dirigida por Gore Verbinski (Piratas del Caribe) y con guión de Ken Levine (desarrollador de videojuegos, entre ellos de BioShock y de System Shock 2, pero no de BioShock 2) y de John Logan (Gladiator, El último samurái).
Este proyecto ha tenido tantos altibajos durante su desarrollo, con un frenazo en la pre-producción brutal, que cuesta saber si realmente está saliendo adelante o no. El principal inconveniente que está teniendo es la cantidad de dinero que cuesta (160 millones de dólares, ahí es na) recrear la ambientación del videojuego de manera suficientemente satisfactoria para los fans del videojuego, que tantos palos se han llevado por lo mucho que han dejado que desear gran parte de las adaptaciones cinematográficas de grandes juegos. Aún así, hay dos problemas más, según Verbinski (que finalmente produce la película): la intención de que sea calificada R (mayores de 18) debido a la violencia, y que es bajo el agua.

Ahora mismo el cineasta está trabajando junto a Juan Carlos Fresnadillo, el director, para reducir el presupuesto manteniendo la fidelidad a los seguidores del videojuego que Verbinski no quiere perder. Se le ha preguntado si tiene miedo de fracasar como la mayoría de los que se han atrevido con una película basada en un videojuego y ha contestado tajantemente que Bioshock tiene una gran historia y que están tratando de encontrar la mejor forma de que funcione. Habrá que ver.